Industria estatal para la soberanía nacional (o cómo un museo potencia la noción de patrimonio público)

11.4.21 - 

 Industria estatal para la soberanía nacional

(o cómo un museo potencia la noción de patrimonio público)


Orígenes y vaivenes de un gigante

El Astillero Río Santiago se emplaza en la localidad bonaerense de Ensenada, a pocos kilómetros de la ciudad de La Plata. Como industria naval estatal nació en el periodo de entreguerras, en la década de 1930, luego de incrementarse el comercio y el transporte ultramarino de materias primas exportables, como un claro acto gubernamental para la defensa de la posición estratégica del país con relación a su soberanía política y económica en el mundo.


Para 1953, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, se constituyó oficialmente Astilleros y Fábricas Navales del Estado (AFNE), empresa conformada por el Astillero Río Santiago (ARS) y la Fábrica Naval de Explosivos Azul (FANAZUL), con dependencia del Ministerio de Marina, emplazado sobre un predio de 229 hectáreas y 55 áreas productivas bajo jurisdicción nacional.

El complejo industrial, llegó a contar con una planta cercana a los 5.500 empleados en las distintas secciones como calderería, herrería, mecánica (tornería y ajuste) cobrería, estructuras, electricidad, fundición de hierro y acero especiales, carpintería de blanco y de ribera, además de las grúas en gradas y muelles, playas de materiales, central de fuerza (usina eléctrica, vapor, aire), dique y grúa flotante, almacenes, vestuario y comedor, entre otros.


Desde el momento en que se fundó la empresa, el complejo ARS incluyó una escuela técnica para formar recursos humanos calificados al astillero. La escuela, que en sus primeros años de vida se llamó “de aprendices y técnicos”, se acabó convirtiendo, en 1972, en la Escuela Nacional de Educación Técnica Privada de Fábrica Astillero Río Santiago

En sus más de ochenta años de vida productiva, su mano de obra especializada ha cumplido siempre todo el circuito técnico y operativo para lograr megaobras de infraestructura metalmecánica (como el icónico Estadio Único de La Plata y actualmente la marquesina de la Confitería “El Molino”) y grandes obras arquitectura naval (como la emblemática Fragata Libertad).

Su historia, rica en proyectos y desafíos, está atravesada tanto por continuidades como quebrantos, principalmente el padecido en la década del 90’ cuando el proceso de desregularización del Estado -con la venta y privatización de todas las empresas públicas- bajo el gobierno de Carlos Menem, se remata la soberanía productiva nacional en gas, carbón y petróleo, ferrocarriles, electricidad, aguas y en materia naval también. El desguace pleno de toda instancia de industria liviana y pesada tuvo como antesala en las dictaduras militares previas -especialmente la de 1976- y su epitafio neoliberal en plena democracia, siendo el ARS un botín de guerra por vender.

A fuerza de resistencia de su masa trabajadora organizada –con el apoyo de sindicatos y de sus familias–, lograron evitar los despidos en masa que habían sufrido otras grandes sociedades anónimas o del Estado (como YPF, SEGBA y OSN). Se mantuvieron en la órbita pública, al ser traspasados a la administración provincial. No fue una conquista fácil sostener la premisa de “el ARS no se toca” y “ARS-100% estatal” en un contexto de degradación permanente de lo público so pretexto de una economía libre y abierta al mundo. Una gran espalda institucional sostenida en lo colectivo, consciente de su valor, de sus trabajadores desaparecidos y de su porvenir, son bandera compartida por quienes forman el “ser astillero”.

Tras la política de la anterior gestión provincial, y pandemia mediante, el astillero permanece. Con una planta cercana a las tres mil personas, pero sólo un 10% en función por cuestiones sanitarias, continúa escribiendo historia para la soberanía de la industria nacional bajo la dependencia del Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense, transitando el desafío de ser la única empresa estatal del país que diseña, produce y exporta buques cargueros al mundo.


Una historia, mil patrimonios

Raúl Corzo cumple, desde hace 38 años, una rutina cuasi religiosa: resistir. En su cuerpo están guardadas todas las memorias: la de militante, obrero y hoy, custodio del legado histórico del Astillero Río Santiago. Su trabajo silencioso, junto a un equipo, recupera las voces de las y los que construyen desde hace más de 70 años soberanía en cada remache, asamblea y botadura de barcos desde el Río de la Plata al mundo. Raúl es el director del museo del astillero.


El proyecto del museo se entrelaza con su propia vida, cuando en pleno proceso de “desregularización” del entramado estatal, decidió estudiar la carrera de Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata; una decisión que, a simple vista, guardaba poca conexión con su tránsito en distintas áreas del ARS pero que se constituyó en puntapié para recuperar la historia del mismo. Dentro de la propia escuela técnica del astillero, a través de la materia comunicación, empieza con estudiantes (en muchos casos, hijos e hijas, nietos y nietas del personal fundacional) a entrevistar a obreros que estaban próximos a cumplir cincuenta años de servicio. La finalidad era editar un folletín escolar para la comunidad. Ese primer gesto de poner en juego cuerpos y saberes, despierta el germen del registro (oral, visual y luego objetual) de un patrimonio de escala humana, vivo, que conformará, sin saberlo, la primera “colección” del futuro museo.


La articulación escuela-astillero originó un movimiento sin precedentes en materia de resignificación de la identidad del ARS; el 5 de marzo de 2008 nace oficialmente el Archivo Histórico y Museo “Astillero Río Santiago”.

Su misión es proteger el patrimonio cultural, material e inmaterial, del Astillero Río Santiago (empresa estatal provincial) y todo aquel testimonio sobre el desarrollo histórico de la Industria Naval para promover la toma de conciencia sobre la importancia de la industria naval en la comunidad. A través del archivo -que se nutre de documentos orales, escritos o fotográficos de los sucesos que influyeron en el ámbito de la empresa- y del museo -orientado a la Ciencia y Técnica Naval, en estrecha cooperación con los demás talleres del ARS, proveedores de la mayoría de las piezas de su colección- su cotidianeidad opera en un constante avance por comunicar su ser y estar como para ejercitar la memoria de un gigante. Un proyecto único por su origen y sus impulsores, los propios trabajadores del ARS, que conscientes del valor de sus oficios -y sus miles de patrimonios- dentro de la micro y macro historia económica, política y cultural al construir una narrativa propia, desde un pensamiento situado.


Cuenta con un equipo de trabajo formado por personal técnico y administrativo de la propia empresa que articulan saberes (y pasiones sobre el ARS) por medio de “áreas-taller” como el de Modelismo Naval -que realiza las maquetas a escala de los cargueros producidos-, el de Restauración -que recupera piezas y maquinaria histórica para su exhibición- y el Servicio de Visitas -que realiza guiadas para instituciones educativas y público en general-. De este modo, y sin detenerse, dan forma a una institución embarcada hacia el rescate cotidiano de sus memorias.


El museo se emplaza en un galpón desafectado (el ex “bicicletero”), que se acondicionó para una función patrimonial. La puesta en valor del espacio fue realizada con la colaboración y complicidad del personal que, desde distintos puntos del predio, fueron trayendo piezas de los diversos talleres del ARS para así reflejar el trabajo de cada uno.



Desde una bicicleta que servía para la vigilancia, engranajes de gran formato, modelos a escala de barcos hasta documentación (fotografías, legajos y material de difusión institucional y sindical) forman parte del diverso acervo que, junto a los relatos orales, complementan los intersticios donde la ausencia de fuentes tradicionales no parecieran contar sus memorias. Un especial sector guarda el vinculado con la Memoria, Verdad y Justicia al recordar -tanto en el predio exterior como en la sala permanente- a aquellos trabajadores que fueron detenidos desaparecidos durante el terrorismo de Estado.


Raúl y su equipo cuentan con entusiasmo los proyectos en carpeta para el crecimiento del museo, como la mejora de sus accesos y reacondicionamiento de su exposición permanente, la puesta en valor integral del fondo fotográfico y documental -acorde a los parámetros de la conservación preventiva- junto a los recorridos guiados por las instalaciones del predio del ARS para experimentar su dimensión integral. Los desafíos son diversos y presentan complejidad, pero se nutren del objetivo clave de continuar viaje hacia nuevos horizontes para el museo en concordancia con el espacio mayor donde pertenecen.

Los límites del Archivo y Museo, en términos tradicionales, se desdibujan ya que su “adentro/afuera” involucra un territorio tanto geográfico como simbólico. Implica una serie de lazos que para lo productivo se apoyan en vínculos humanos forjando un entramado sólido, que en sus tensiones, no lo hacen un simple museo de ciencia y técnica naval más. Es un espacio dinámico que entrelaza el ayer y hoy del ARS, que propone una mirada desapegada de lo nostálgico para habilitar preguntas sobre por qué un astillero estatal y productivo es capaz de reconocer el lugar que ocupan sus trabajadores y trabajadores en la historia de un país.


----

Contacto: museo@astillero.gba.gov.ar

Museo del ARS - Facebook: https://www.facebook.com/MuseoAstilleroRioSantiago

Museo del ARS - Blog:https://www.museoastilleroriosantiago.blogspot.com/

Museo delARS - Instagram: https://www.instagram.com/museoastillero/


----

Texto: Leonardo Casado, p/ Asociación Trabajadores de Museos

Edición y corrección: Ignacio Fernández del Amo, p/ Asociación Trabajadores de Museos

Fotografías: Leonardo Casado (actuales), sitio web del ARS (históricas)


Leer más...

“Darle a la muerte nueva vida”. Gravitación del aparato represivo en los espacios de la museología.

8.4.21 - 

Darle a la muerte nueva vida”. Gravitación del aparato represivo en los espacios de la museología.1

Blasco, María Elida

DNI: 23.912.199

CONICET / Instituto de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires (1405)

eliblasco@yahoo.com.ar


(los museólogos) aspiran a mostrar del hombre su ansia perenne de eternidad (…) ¡Resurrección! ¡qué esperan los cristianos!. Deben darle a la muerte nueva vida. ¡Deben darle a esta Patria, malquerida por seres de otras tierras, el ejemplo mejor de los ejemplos, la unidad solidaria en la paz y en la guerra!”. Oscar Ivanissevich (1895-1976), Ministro de Cultura y Educación de la Nación, en la Comida Anual de los Museólogos Argentinos celebrada el 10 de diciembre de 1974 en los salones del Círculo Militar.

Así terminaba el discurso del ministro Ivanissevich en la “comida de camaradería” organizada por el Instituto Argentino de Museología (IAM - 1957) y el Colegio de Museólogos de la República Argentina (CMRA - 1966). Escuchaban profesores de historia, abogados, escribanos, militares y policías retirados en condición de museólogos. En primera fila el presidente del IAM, Jorge E. Garrido y del CMRA, Juan Carlos de Lellis; luego directores de museos, restauradores, regentes, docentes y egresados de carreras de museología.2 No podemos saber qué tipo de interpretación hizo cada uno de los presentes luego de escuchar las palabras, pero conjeturamos que ellas cobran otro sentido si las analizamos a la luz de lo que sucedía días antes y días después, en edificios cercanos, en un contexto político en donde los grupos parapoliciales de la Tiple A (Alianza Anticomunista Argentina) anticipaban el terror que azotaría después, con la dictadura.

En noviembre de 1974 el entonces comisario de la Policía Federal y Ministro de Bienestar Social José López Rega emprendió la más secreta de sus misiones: repatriar el cuerpo embalsamado de Eva Perón desde la residencia madrileña de Puerta de Hierro para que la presidenta María Estela Martínez (Isabelita) tuviera en su poder los restos de las dos figuras más influyentes del Movimiento Peronista.3 Recordemos que Juan D. Perón había muerto en julio y que el 15 de octubre la organización armada Montoneros secuestró el féretro de Pedro E. Aramburu del cementerio de la Recoleta para exigir la repatriación de los restos de Evita.4 El cuerpo de “la abanderada de los humildes” llegó al país el 17 de noviembre para ser trasladado a una cripta construida en la residencia presidencial de Olivos y situado al lado del féretro de Perón. Allí se inició la segunda etapa del plan que consistía en restaurar el cadáver embalsamado de Eva dado el grado de deterioro en que se hallaba cuando le fue devuelto a Perón en Madrid en 1971. Para ello el Ministro Ivanissevich y Jorge E. Garrido convocaron a un viejo amigo en común: el escultor, restaurador, ceroplastista y taxidermista Domingo Tellechea quien, retornado al país con el regreso al gobierno del peronismo, estaba organizando el Centro Argentino de Restauradores.5 

La relación entre Tellechea y Garrido databa de los tiempos de la organización del IAM,6 cuando el primero era jefe del laboratorio de restauración del Museo de la Policía Federal y trajinaba el Museo Forense de la Morgue Judicial manipulando cadáveres, reproduciendo piezas y restaurando evidencias.7 Pero en 1974 Garrido no procedía como “amigo” ni como museólogo sino como Escribano General de Gobierno, un cargo que desempeñaba ininterrumpidamente desde la década de 1940 -cuando sucedió a su padre- y que ahora lo colocaba bajo las órdenes de la ultraderecha peronista comandada por López Rega.8 Tampoco Tellechea ejercería su trabajo como restaurador independiente: había sido convocado por sus amigos para ser Director del Museo de la Casa de Gobierno y según sus testimonios posteriores, ello no le permitía eludir la responsabilidad que se le encomendaba.

Entre el 22 de noviembre y el 7 de diciembre Tellechea trabajó en el pequeño laboratorio montado en un anexo a la cripta de la residencia de Olivos, llevando una suerte de diario de tareas que acompañaba con fotografías y gráficos explicativos.9 Aunque se trataba de una operación secreta a la que solo accedía la presidenta, López Rega, Ivanissevich, Garrido y pocas personas más, Tellechea recuerda que lo que ocurría allí adentro “era un secreto a voces”. Tanto como lo eran los oscuros rituales esotéricos de López Rega sobre el cuerpo embalsamado, para que el carisma y el espíritu de la difunta se transfirieran de algún modo a Isabelita.

El encuentro de museólogos tuvo lugar pocos días después de terminada la restauración. Allí Ivanissevich transmitió el mensaje de la Presidenta y destacó el Proyecto de Ley de Defensa del Patrimonio Cultural que establecía la creación de la Facultad de Museología y del Instituto Nacional de Museología; también que los puestos vacantes en los museos debían adjudicarse a los graduados de las carreras de formación profesional o a los Colegiados. Luego se refirió a las prácticas de los museólogos de “dar nueva vida a lo muerto” equiparándolas a la resurrección. Tal vez la concurrencia lo haya interpretado como simple metáfora, pero es probable que impactara de otro modo en Garrido y Tellechea, quienes tenían el poder de conocer y ejercitar las técnicas de conservación de un cuerpo muerto. Nada más y nada menos que el de Evita.

En los meses que siguieron la imbricación entre promoción de museos, política y aparato represivo se acentuó. Los restos de Perón y Eva fueron exhibidos juntos, en la cripta de la capilla de Olivos, ante un público selecto elegido por la presidenta y su entorno.10 El Museo de la Policía Federal afianzó sus dispositivos propagandísticos para legitimar el accionar de la fuerza en la “guerra contra la subversión”.11 El Ministerio de Educación reeditó Museología Argentina. Guía de Instituciones y Museos (1971) preparada por el ex comisario Adolfo Enrique Rodríguez, quien en la década de 1950 se había desempeñado como Director del Museo de la Policía Federal, en 1968 alcanzó la presidencia del flamante Colegio de Museólogos y ahora se presentaba como “licenciado en museología” además de historiador oficial de la fuerza policial.12 

En este contexto no parece extraño que el general Acdel Vilas – el militar vinculado a López Rega y al sindicalismo peronista que en febrero de 1975 comandó el Operativo Independencia para “aniquilar la subversión” en Tucumán- tuviera la afición de recolectar elementos sustraídos al enemigo y exhibirlos en su museo personal como “trofeos de guerra”.13 Y aunque resta una investigación que reconstruya las complejidades del proceso, estos y otros indicios señalan un itinerario que desemboca en los macabros “museos antisubversivos” erigidos durante la última dictadura cívico-militar en los mismos espacios donde funcionaban los Centros Clandestinos de Detención. Investigaciones recientes señalan que el Museo de la Policía en Tucumán exhibía restos corporales de guerrilleros anónimos asesinados como testimonios irrefutables del éxito de la guerra que conllevaba la muerte y derrota de la “subversión”, y que el museo emplazado en Campo de Mayo mostraba las ya populares figuras de cera, portando armas y vestidas con trajes de guerrilleros; hasta existió el rumor – o la posibilidad- de que se haya visto el cuerpo embalsamado del jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo, Mario Roberto Santucho - asesinado en 1976- dispuesto como si estuviera vivo.14 “Darle a la muerte nueva vida”, decía el Ministro; una vida como objeto museográfico para representar ahora, mediante la puesta en escena y el espectáculo, estampas de la “lucha antisubversiva” en los mismos espacios donde reinaba el espanto.

¿Cómo pensar la profesión de museólogo y el rol de los museos a la luz de estas narraciones?, ¿qué nos dicen sobre las prácticas de los científicos, de los historiadores y de los reconstructores de pasados?, ¿qué uso se ha hecho de los saberes expertos, de las competencias y habilidades que con honestidad justiciera reivindicamos como profesionales?. Tal vez la primera cuestión sea indagar profundo con ojo y sentido crítico. Reconstituir el cómo, el quiénes y el por qué, porque hicimos mucho pero todavía falta; reestablecer las coordenadas exactas aunque duela y sangre. Recién después – como ya sabemos- empezar de nuevo.

1 Extracto de una investigación en curso sobre la configuración de los museólogos como corporación profesional (Argentina, 1955-1983).

2 Museología Argentina, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, 1975 (en línea)

http://repositorio.educacion.gov.ar:8080/dspace/bitstream/handle/123456789/90579/EL001792.pdf?sequence=1

3 La literatura sobre el itinerario del cadáver de Eva Perón es abundante. Para un film documentado ver Evita. La tumba sin paz (Dir. Tristán Bauer; Investigación y guion, Miguel Bonasso, 1997)(en línea)

https://www.youtube.com/watch?v=hcL_cybH340

Sobre las intenciones de López Rega y sus prácticas esotéricas con el cadáver de Eva desde 1971, ver Larraquy, Marcelo, López Rega. La biografía, Buenos Aires, Sudamericana, 2004, pp. 175-176 y 303.

4 González, Juan, “El segundo secuestro de Aramburu: el día que Montoneros robó su cadáver”, Revista Noticias, 29 de mayo de 2020 (en línea)

https://noticias.perfil.com/noticias/politica/el-segundo-secuestro-de-aramburu-el-dia-que-montoneros-robo-su-cadaver.phtml

5 La entidad obtuvo personería jurídica y se mantuvo activa por diez años editando una revista de conservación y restauración. Sobre la trayectoria de Tellechea en la historia de la restauración ver“Domingo Tellechea: el arte de mantener vivo el pasado”, El Civismo, Luján, 18 de septiembre de 2012 (en línea) https://www.elcivismo.com.ar/notas/13950/; Goren Silvio, “¿Que nos deja la historia de la conservación en la Argentina?”, Conversa. Voces en la conservación, Nº 3, junio de 2015 (en línea)

https://conversaonline.wixsite.com/conversa/qu-nos-deja-la-historia

6 La historia de la creación del IAM, del CMRA y otras instituciones de formación profesional en Rodríguez, Adolfo Enrique, Museología Argentina. Guía de Instituciones y Museos, Talleres de Ronaldo Jorge Pellegrini, Linotipia-Impresiones, Buenos Aires, 1971.

7 Exploraciones sobre las características de las exhibiciones del Museo de la Policía Federal en Caimari, Lila, “Vestigesof a HiddenLife. A Visittothe Buenos Aires PoliceMuseum”, Radical HistoryReview, Nº 113, 2012, pp. 143-154 (en línea); Sirimarco, Mariana, “La cosa y la palabra. Relato y emocionalidad en un museo policial”, Revista del Museo de Antropología Nº 7, vol. 1, 2014, pp. 177-188 (en línea). También el compendio de artículos en Sirimarco, Mariana (Coord.), Narrar el oficio. Los museos de las fuerzas de seguridad como espacios de ficciones fundadoras, CABA, Biblos, 2019.

8 Testimonio de Garrido sobre su trayectoria como escribano en “El intocable de la Casa Rosada. Escribano Jorge Garrido”; Revista Siete Días Ilustrados, 25 de enero de 1971 (en línea)

http://www.magicasruinas.com.ar/revistero/argentina/escribano-garrido.htm

9 Testimonios posteriores de Tellechea sobre la restauración del cadáver en Evita. La tumba sin paz…, minutos 46-47. “Entrevista a Domingo Tellechea”, Revista Siete Días, Nº 916, enero de 1985 (en línea) http://evita2.marianobayona.com/restaura.html

10 Zunini, Patricio, “La historia secreta de la quinta de Olivos: del tigre de Perón a la noche en que la policía abandonó a De la Rúa”, Infobae, 15 de julio de 2017 (en línea)

https://www.infobae.com/grandes-libros/2017/07/15/la-historia-secreta-de-la-quinta-de-olivos-del-tigre-de-peron-a-la-noche-en-que-la-policia-abandono-a-de-la-rua/ Vallejos, Soledad,Olivos. Historia secreta de la quinta presidencial. La intimidad jamás contada de la política argentina, CABA, Aguilar, 2017.

11 Varios indicios sugieren que el Museo funcionaba también como espacio para marcar “subversivos”. En un testimonio que merecería un análisis detenido, Tellechea recuerda que el secuestro y asesinato de su amigo Julio Troxler - el militante peronista que inició su lucha en la resistencia y sobrevivió a los fusilamientos en los basurales de José León Suárez promovidos por el gobierno de facto- ocurrió pocos días después de que, por pedido del mismo Troxler, lo acompañara a conocer el Museo y le presentara a los directores. Fue fusilado en Barracas el 20 de septiembre de 1974 por un escuadrón de la Triple A. En López Ocón, Mónica, “Entrevista a Domingo Tellechea, el restaurador del cuerpo de Evita. Mitos y verdades sobre las heridas que sufrió el cadáver de Eva Perón”, Colectivo Ex Presos Políticos y Sobrevivientes, Rosario, 27 de febrero de 2011 (en línea)

http://colectivoepprosario.blogspot.com/2011/02/entrevista-domingo-tellechea-mitos-y.html;

12 En 1975 publicó seis volúmenes de Historia de la Policía Federal Argentina.

13Asch, Hugo, “El siniestro general Acdel Vilas, el “aniquilador” de la guerrilla de Tucumán al que Bussi le robó todo”, Infobae, 28 de enero de 2019 (en línea)

https://www.infobae.com/historia-argentina/2019/01/28/el-siniestro-general-acdel-vilas-el-aniquilador-de-la-guerrilla-de-tucuman-al-que-bussi-le-robo-todo/

14 Sirimarco, Mariana, “Las huellas de lo borrado: muerte, guerra y restos corporales en los museos de la subversión”, en Sirimarco, Mariana (coord.), Narrar el oficio…, pp. 225-282.

Leer más...

Seminario Taller de Identificación de estructuras de tejidos americanos, documentación y conservación

5.4.21 - 

Difundimos este Seminario Taller de "Identificación de estructuras de tejidos americanos, documentación y conservación" organizado por el Equipo de Conservación de Textiles y dictado por Karen Simonovich que comienza el 19 de abril de 2021. 



Leer más...

¿De qué le sirve a un gobierno de facto, un museo?

30.3.21 - 

 


Sobre el robo millonario de obras de arte en plena dictadura cívico-militar – eclesiástica.

En la Navidad de 1980, ocurrió el mayor robo de obras de arte de la historia argentina en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Fueron robados siete objetos decorativos de porcelana y dieciséis obras pictóricas impresionistas de Henri Matisse; Auguste Renoir; Paul Cézanne; Paul Gauguin; Edouard Degas; Auguste Rodin, y del artista americano Juan Blanes, entre otros. El botín fue valuado en 20 millones de dólares.

La hipótesis de quienes fueron los protagonistas llega hasta la esfera militar. Una de las principales es que las obras fueron cambiadas a Taiwan por armas, para sostener el momento final de la dictadura que finalizaría en 1983. Armas que empuñarían los combatientes en Malvinas.

En este contexto, aparecen vinculados personajes siniestros como el general retirado, Otto Paladino, ex jefe de la SIDE- Secretaría de Inteligencia del Estado- nombrado por Videla. Paladino conocía perfectamente el museo, era propietario de la “Agencia Magister de investigaciones privadas”, que había sido contratada unos meses antes por la institución para el despliegue del operativo de seguridad durante una exposición temporal, anterior al robo. En dicha empresa, trabajaban familiares de otro personaje oscuro de la historia argentina como Aníbal Gordon, ex jefe de la Triple A. Juntos, Paladino y Gordon dirigieron el centro clandestino de detención en Buenos Aires llamado “Automotores Orletti”.

El robo en el Museo de Bellas Artes deja a la vista las conexiones entre los organismos de seguridad públicos y privados para encubrir actos delictivos cometidos por el gobierno. También, evidencia prácticas reiteradas de aquel entonces; detenciones, interrogatorios, torturas y secuestros. Al menos cinco trabajadores del museo a quienes no se vinculaba con el robo, fueron torturados. Y el curador, quien había logrado que la familia coleccionista Santamarina donara sus colecciones privadas al Estado, fue secuestrado.



Fue la Justicia a cargo de la jueza Laura Damianovich de Cerredo, que se limitó a tomar medidas en contra de los trabajadores del museo, el sereno y el bombero, las únicas personas que estuvieron allí durante el robo. La misma jueza que también fue partícipe de varias torturas realizadas en el “Pozo de Banfield”, otro centro clandestino de detención que funcionó en el conurbano bonaerense.

En 2013, la cineasta Patricia Martín García publicó el libro “Pasaporte al olvido. El caso del robo del Bellas Artes” que devela parte de esta historia; las características del golpe, el rumbo tortuoso que tomó la investigación y el desarrollo de una causa judicial destinada, desde el principio, a encubrir a los culpables y garantizar la impunidad.


Redacción para ATM: Julieta Rausch

Fuentes:

http://trabajadoresdemuseos.blogspot.com/2013/05/pasaporte-al-olvido-el-caso-del-robo.html

http://www.ramona.org.ar/node/69772

https://gatopardo.com/reportajes/el-millonario-robo-de-la-dictadura-argentina-al-museo-nacional-de-bellas-artes-de-buenos-aires/

http://www.nuestrasvoces.com.ar/otras-voces/robo-al-museo-el-millonario-robo-de-la-dictadura-argentina/

https://www.diariodecultura.com.ar/columna-izquierda/el-robo-al-museo-nacional-de-bellas-artes-en-plena-navidad-20-millones-de-dolares-tres-cuadros-recuperados-y-la-sombra-de-la-dictadura/

https://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-59602-2005-11-24.html



Leer más...

EL RESCATE COMO UNA ACCION VITAL DE LA MEMORIA

16.2.21 - 

Los museos del rescate son el resultado de unos pocos años en lo que el presente se volvió pasado de un sopetón. Un pasado a olvidar, a desmantelar, a desarticular, a “levantar”. Un nuevo modelo de país que se imponía a palos y balas, que se gestaba desde la última dictadura cívico-militar. Un Estado mínimo y un libre mercado en expansión; el neoliberalismo en su mayor expresión.

“En los años 90, cuando estuvo Menem en la presidencia […] esta empresa era del Estado. Se llamaba Yacimientos Carboníferos Fiscales. Fue una empresa que Menem no pudo privatizar porque nadie la quiso comprar. Entonces, deciden hacer una concesión, conceden a un privado por casi 20 millones de dólares, como subsidio del Estado, produzca o no produzca. Eso fue un pretexto como para vaciar la empresa, hacerla desaparecer. […] Empezaron los retiros voluntarios, a desaparecer mucha maquinaria, estuvo a punto de desaparecer el pueblo de Río Turbio, donde están las minas de carbón. Fue toda una lucha tanto gremial como de la misma gente del pueblo. Hicieron puebladas, los obreros hicieron huelgas de hambre dentro de las minas. Fueron bastante convulsionados los 90”1. Desde los confines sureños, arrastrado por los fuertes vientos, Edgardo Gallardo2 cuenta cómo, en la Patagonia, el Estado estructura la vida de las personas y se reestructura, a la vez.

El modelo neoliberal se sellaba en apretón de manos y, a la vez, se enfrentaba a la movilización y la resistencia de trabajadorxs y vecinxs de pueblos a lo largo y ancho del país. El Estado empresarial e industrial que conformaban miles de familias colapsaba, y de las cenizas surgió la acción de tomar objetos del piso y llevárselos ocultos bajo el brazo. Herramientas, papeles, fotografías se convirtieron en recursos con los que acometer la urgente necesidad de reinventarse.

Fue así como algunos grupos de vecinxs, desde Santa Cruz hasta Tucumán, pasando por Buenos Aires, Córdoba y otras tantas provincias, juntaron aquellos materiales que habían guardado en sus casas, en cajas y cajones, y salpicaron el país de museos de objetos rescatados. Porque mucho tienen los museos de expolio, así como de rescate. Esos rescates imprevistos que funcionan a modo de supervivencia de vidas puestas en peligro. El Museo Ferroviario de Villars3; el Museo Taller FerroWhite, de Ingeniero White; el Museo Ferroviario de Tafí Viejo, Tucumán; y el Museo Municipal Ferroviario de Villa María, Córdoba, son solo algunos de esos museos del rescate.





Podemos pensar que el rescate de distintos materiales por parte de trabajadorxs y vecinxs, responde a su necesidad imperiosa de “dejar huella”, de saber que sus experiencias de vida y trabajo valen (¡son importantes para la historia del país!) y que resistir es apropiarse de la Historia. Las vidas tramadas en torno al Estado y empresas como FF.CC., YPF, YCF, MOP4 y la configuración de la subjetividad de un sector de las familias argentinas; no se puede borrar de un plumazo. No, si no se permite. Por eso, los rescates, esa acción subversiva de guardarse cosas en casa; porque la cultura material, sólo cobra sentido cuando actúa como soporte de memoria(s).

Al Sur

La Patagonia, ese vasto territorio bastante desconocido por la metrópoli, es tierra de resistencias históricas. Las luchas indígenas, las huelgas rurales, los piquetes en las rutas, un maestro y jóvenes asesinados por las fuerzas del Estado. Tal vez por ello sea territorio ignorado.

Aun así, en 1995-96, trabajadores jubilados pertenecientes a ATE5 (el mayor sindicato de YCF de Río Gallegos) se juntaron a pensar qué hacer con aquello que los alertaba. Todo su entorno cotidiano pasaba a ser inservible, a ser pasado, a estar “en desuso”. Sueñan y concretan en grande la restauración de una primera locomotora a vapor en el año 2000. Esta sería el inicio de una larga lista de rescates y restauraciones del entorno cotidiano. Esta acción impulsa la formación de la Asociación “Amigos del Tren” con la clara intención de sumar personas más jóvenes.

“Lo primero fue el rescate de la locomotora […]. Luego se rescata un galpón, se gestiona su comodato por cien años y un espacio anexo que era una oficina técnica de la YCF, donde se hacían planos y se había incendiado. Se rescata ese lugar y se empieza a ver la forma de rescatar la historia del lugar. Se veía que iba desapareciendo todo. Se estaba haciendo un borde costero y nadie tomó intervención en rescatar la parte histórica del lugar. La gente [de la Asociación] empezó a llevar piezas, fotografías, planos, todo lo que la empresa había dejado abandonado. Se reconstruye el lugar muy a pulmón, con ferias de comidas y bingos. Se rescata el lugar y se decide hacer un museo y una enfermería […] Nosotros vivimos en un barrio que era ferroviario. Debe haber pasado lo mismo que en otros lugares, el ferrocarril te daba todo, hasta el transporte escolar. Cuando se fue la empresa no quedó nada, no teníamos ningún centro médico cerca”6.





En 2004, se inaugura el Museo Ferroviario Roberto Galian7 y cuatro años más tarde, la enfermería. Ex-trabajadores de YCF y sus familiares recuperaban así, espacios vedados de su propio barrio.

Con respecto al museo, Edgardo comenta sus cuatro ejes temáticos: “el ferrocarril, la mina de carbón, la parte social y deportiva de la empresa YCF, y el puerto”. Y explica que la ampliación de los ejes se ha debido a la “escucha de los visitantes”; “los chicos nos preguntaban qué transportaba el tren, y tuvimos que empezar hablar del carbón y las minas de Río Turbio. Ahora tenemos una sala acondicionada como una mina”8.




La mayor complejidad que registra Edgardo es que sean solo tres personas quienes reciben a lxs visitantes, ya que “si bien es chico [el museo], técnicamente es bastante complicado”. Las temáticas abordadas requieren de un exhaustivo conocimiento en materia de tecnología, política energética, economía, estrategias de distribución, legislación laboral, gremial, etc. Es por ello que los programas de pasantías de quince días que les han ofrecido, no les resultan útiles. Claro. Resulta ser que trabajar en museos exige una formación continua que suele entrar en contradicción con las diversas modalidades de contratos que existen. Por ello, “invertir en cultura” es invertir en la permanencia de las personas que la hacen.

¿De qué está hecho el museo?

Principalmente, de personas. De aquellas que rescataron, restauraron, gestionaron y lo habitan. “En el museo hay una mesa grande y una pequeña cocina donde se reúnen los jubilados a charlar, a contar sus anécdotas. […] ese es el gran movimiento que se tiene todos los días de lunes a viernes y sirve para quien visita el museo, para contactarse de primera mano con quien trabajó en el lugar, contarle su historia. Sábados y domingos son para actividades que pueden hacerse en el patio, como algún proyecto de restauración o mantenimiento del museo”.




Desde 2008, este espacio cultural comparte el mismo lugar con uno de salud. Tal vez por ello es que resulta vital para aquellxs jubiladxs que lo visitan diariamente. Edgardo cuenta que la pandemia ha sido “el peor momento” que han atravesado en dieciséis años de existencia, porque precisamente el “distanciamiento social” impidió esas reuniones vitales. “Va a costar un poco volver a reunirnos y empezar a proyectar cosas de nuevo”.

“Estamos bastante tristes, hemos perdido tres o cuatro personas, con esto de la pandemia […] Hace dos meses atrás, falleció un viejito. No murió de Covid, murió de tristeza. Una persona que vivía casi a 40 metros del museo, estaba acostumbrada, era como su horario de trabajo. Llegaba a las dos y media, y se iba a las seis [de la tarde]. Estaba acostumbrado a ir todos los días y ya no pudo venir más y se quedó en su casa”.

El pequeño museo tiene como “primer visitante” ese “habitante”; aquel que lo habita de manera tan visceral que se torna vital. Ese grupo de socixs jubiladxs, trabajadorxs, vecinxs, jóvenes es su sentido de existencia.




Habitar el museo hace que la Asociación “Amigos de Tren” no deje de imaginarse nuevos espacios y más rescates de la historia, como el Archivo. Durante el año 2020, proyectaron y armaron un espacio físico adecuado para el material documental (que se estima trabajar junto con la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, UNPA). Otro espacio recuperado fue la cancha de tejo en el patio como lugar recreativo.

Finalmente, Edgardo expresa: “Nosotros siempre estamos trabajando en pos de preservar el patrimonio histórico del lugar, de lo que era el complejo ferroportuario de la costanera”. El objetivo de lxs amigxs del tren denota la puesta en valor y la permanencia de una identidad común local, a su vez compartida con el país, que se ve superada en las mismas acciones que realizan.

Estos hombres y mujeres sureñxs trabajan para la salud de toda una comunidad del mismo modo que lxs profesionales de la salud. Es que, en tiempos de pandemia, lo esencial es invisible a los ojos.

Texto para ATM: Julieta Rausch

Edición de texto: Ignacio Fernández del Amo.

Créditos de fotos: Edgardo Gallardo.



1 Conversación telefónica mantenida con Edgardo Gallardo el 17 de octubre de 2020.

2 Edgardo Gallardo es presidente de la Asociación “Amigos del Tren” y encargado del Museo Ferroviario Roberto Galian, de Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz.

3 Léase nota del blog del año 2015: http://trabajadoresdemuseos.blogspot.com/2015/05/museo-ferroviario-villars-domingos-de.html

4 Ferrocarriles Argentinos, Yacimientos Petrolíferos Fiscales, Yacimientos Carboníferos Fiscales, Ministerios de Obras Públicas.

5 Asociación Trabajadores del Estado.

6 Conversación telefónica mantenida con Edgardo Gallardo el 17 de octubre de 2020.

7 Facebook: Museo Roberto Galian.

8 Dicha recreación solo fue posible gracias al trabajo en conjunto con el Museo Minero de Río Turbio.

Leer más...