Mediodía de un sábado, lugar Plaza Miserere,
más conocida como Plaza Once. El lugar de encuentro fue la parada donde inicia
el recorrido el colectivo 57, donde un servicio expreso nos llevara a Luján en
45 minutos. Más precisamente en la Terminal de micros de la ciudad, a solo dos
cuadras de la plaza más visitada por los peregrinos. Si uno piensa en Luján,
seguramente le venga a la mente la gran Basílica, donde se hacen las
tradicionales peregrinaciones. Es entendible que así sea, si vemos las
estadísticas dicen que la Iglesia es visitada por 8 millones de personas al
año. Pero Luján también es una Universidad Nacional, ciudad de estudiantes, de
teatros, de actividades al aire libre (posee en sus parques algunos de los
juegos originales del famoso ItalPark) y también se encuentra en esta ciudad,
el Complejo Museográfico más grande y de los más antiguos de la Provincia de
Buenos Aires.
Un poco de historia
El Complejo Museográfico Provincial
Enrique Udaondo, fue creado el 31 de diciembre de 1917, como Museo Histórico y
Colonial de la Provincia. Para su emplazamiento, se destina el antiguo Cabildo
de Luján y el Real Estanco de Tabacos y Naipes, conocido como “Casa del
Virrey”. Esta mal llamada casa del virrey, recibe su nombre porque por allí
descansó el Virrey Sobremonte en su intento de llegar a Córdoba con el tesoro
del Cabildo de Buenos Aires. La Casa Cabildo data de 1791 y es el segundo en
importancia de la Provincia, luego del Cabildo porteño. Y por allí estuvieron
presos el General inglés de la primera invasión inglesa, William Carr Beresford,
Manuel Belgrano, Cornelio Saavedra e incluso Bartolomé Mitre.
Su apertura al público, se realizó
recién en 1923, siendo Director hasta el día de su muerte, Enrique Udaondo. Se
diseñaron salas especiales para el nuevo museo, manteniendo la estética
colonial de la Casa Cabildo y de la Casa del Virrey. Al día de su inauguración,
12 de octubre, el museo contaba con salas para refutar el concepto nacionalista
de la época: Prisioneros, Invasiones inglesas, Doctor Muñiz, Independencia,
Sala Capitular y Juan Manuel de Rosas. Cabe destacar que entre la Comisión
encargada para la creación del nuevo museo se encontraban apellidos representativos
para esa época, a saber: Enrique Rodríguez Larreta, Martín Pereyra Iraola,
Ángel Gallardo, María y Carlos Alzaga, Martín Noel, Carlos Pueyrredón, Saturnino
Unzué, José Marco del Pont y otros. En el acto inaugural frente a autoridades
civiles, eclesiásticas y militares, Udaondo dice las siguiente palabras: "Este establecimiento será un homenaje permanente de
consideración a los hombres del Pasado, cuya memoria conviene tener presente en
un país nuevo como el nuestro, por las enseñanzas que perpetúan y un digno
complemento de la escuela, y ha de contribuir a robustecer el espíritu nacional
tan debilitado en todas nuestras clases sociales."*
La
labor de Udaondo como director hasta 1962, se concentró en incrementar el
patrimonio y el espacio museográfico. Con el paso del tiempo se fueron
comprando otros terrenos, llegando a ser el Museo Histórico toda la manzana. En
la década del treinta se comienza la construcción del Museo del Transporte con
donativos de familias de las élites porteñas y dinero donado por el propio
Udaondo. El crecimiento de las colecciones que se iban incorporando al
patrimonio del Museo: muebles, platería, condecoraciones, armas, uniformes,
obras de arte, libros, documentos, carruajes, etc.
La visita de ATM
Nos
recibió el nuevo Director del Complejo Museográfico, el abogado Andrés Martín
Mage quien asumió a fines de mayo de este año, convirtiéndose así en el primer
lujanense en dirigir el museo, desde 1991. Andrés Mage era miembro de la
Asociación Amigos del Museo, Secretario General de la Universidad Nacional de
Luján y Coordinador de las tareas de reparación y puesta en valor del Instituto
Ángel T. de Alvear de esta ciudad.
Luego
de la presentación del grupo de los miembros de la Asociación de Trabajadores
de Museos - ATM, nos dirigimos hacia las oficinas de la administración, más
precisamente a la del Director. No se imaginen una gran oficina de escritorios
y gerentes. Al igual que la arquitectura del museo, mantiene la estética
colonial. Las propuestas de la nueva dirección van desde mejorar las
comunicaciones entre las áreas del museo y la relación entre los casi 60
empleados que tiene la institución, hasta la
reparación de la parte edilicia y apertura de salas cerradas. Las primeras obras serán las de reacondicionar los pabellones que se
encuentran sobre la avenida Nuestra Señora de Luján, acceso a la Ciudad desde
la ruta 7. La intención es abrir estos pabellones para exposiciones de gran tamaño,
ya que el museo no cuenta con espacio para ellas. Además, hay una clara intención
de aumentar la cantidad de visitantes al museo, que actualmente es de 30 mil
personas al año.
Recorrimos el sector del Cabildo y
algunas de sus salas. Visitamos los patios, desde los cuales sobresalen las
torres de la iglesia. En la sala “Época Federal” pudimos ver la tradicional
colección de peinetas y peinetones, mobiliarios de época, la famosa obra “El
Complot de Maza” de Franklin Rawson, y elementos de la vida cotidiana. En esta
misma sala se encuentra en exposición una bandera de la Confederación Argentina
recientemente restaurada. En el Cabildo, que está dividido en varias salas, vimos
desde un juego de cartas de la época hasta elementos que utilizaran los
ingleses en las invasiones, como el bastón del Tambor Mayor del Regimiento 71
“Highlanders”, armas y distintivos. En la sala “Eterna Magia de lo Sagrado”
(que evoca a los pueblos originarios del NOA) los objetos expuestos con adecuados
criterios de conservación, y el uso de recursos museográficos como las cerámicas
con espejos para poder ver el reflejo del otro lado de la vasija o su interior,
nos invita a contemplar textiles precolombinos de gran belleza. En la sala “Arte
en la Cultura Criolla” (sobre arte gauchesco) objetos relacionados con el campo
donde se encuentra el escritorio de Ricardo Güiraldes,
donado por su esposa al Museo.
Pero se nos pasó el
tiempo, entre las charlas, las preguntas, los recorridos, se acercó la hora de
cierre del Museo. Una futura visita nos quedará por hacer, la del Museo del Transporte
con “la Porteña”, la primera locomotora que tirara vapor al aire argentino, o
el Plus Ultra, primer hidroavión que uniera España con nuestro país. Pero sobre
todo, para poder apreciar si se han
podido concretar las intenciones, trabajos y desafíos que nos compartiera la
nueva gestión del más importante museo de la Provincia de Buenos
Aires.
Nota: Julio M. Fernández
Imágenes: Silvana Di Lorenzo