X ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE BIBLIOTECARIOS, ARCHIVISTAS Y MUSEÓLOGOS

29.3.18 - 

X EBAM

X ENCUENTRO LATINOAMERICANO DE BIBLIOTECARIOS, ARCHIVISTAS Y MUSEÓLOGOS

“Memoria Histórica y Patrimonio Documental y Bibliográfico: su organización y preservación para impulsar el desarrollo de pueblos y naciones"

La Paz, 17 al 21 de septiembre de 2018
Salón Revolución de la Vicepresidencia del Estado

I. ANTECEDENTES

Este año celebraremos el décimo aniversario del Encuentro Latinoamericano de Bibliotecarios, Archivistas y Museólogos, fundado el 14 de septiembre de 2009, en la ciudad de La Paz. El EBAM es un foro de carácter inclusivo y horizontal, irrestricto e informal, que agrupa a bibliotecarios, archivistas y museólogos, con el objetivo de compartir experiencias, intercambiar ideas, comunicar saberes sobre las ciencias de la información, fortalecer la colaboración interinstitucional y la creación de redes de cooperación internacional. Los Encuentros son anuales, con sede rotativa, se realizan en espaciospúblicos y no tienen costo por participación. Las convocatorias se difunden en el sitio web del EBAM (www.ebam.com.ar) y una selección de las ponencias se publica en Fuentes, Revista de la Biblioteca  y Archivo  Histórico  de la Asamblea Legislativa Plurinacional.

II. OBJETIVOS

El X EBAM abordará la problemática de “Memoria Histórica y Patrimonio Documental y Bibliográfico: su organización y preservación para impulsar el desarrollo de pueblos y naciones", en cinco mesas temáticas. En esta oportunidad se hará un reconocimiento a los fundadores y miembros del Comité Permanente que han apoyado su realización durante esta primera década.

III. PARTICIPANTES

El X EBAM está dirigido a profesionales y trabajadores (bibliotecarios, archivistas, museólogos) de Archivos, Bibliotecas y Museos, así como en tareas de conservación y restauración del patrimonio documental (conservadores, restauradores curadores, técnicos) y personas interesadas en el desarrollo de estas disciplinas (docentes, académicos y universitarios).

IV. LUGAR Y FECHA

El X EBAM se realizará en el Salón Revolución. Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia, calle Ayacucho esquina Mercado, La Paz, Bolivia, del 17 al 21 de septiembre de 2018. La asistencia a las sesiones del X EBAM, es gratuita y libre.

Fechas importantes

·         Inicio de registro de ponencias, informes institucionales y carteles: Marzo.
·         Entrega de resúmenes de ponencias: 15 de junio
·         Límite de registro de ponencias: 30 de julio.
·         Límite de registro de carteles: 30 de julio.
·         Registro de asistentes: a partir del 30 de marzo.

V. MESAS TEMÁTICAS

La Coordinación de las Mesas Temáticas, está conformada por profesionales de amplia experiencia y prestigio, que tienen a su cargo la organización y desarrollo de sus mesas y evaluar las ponencias, informes y carteles que se presenten.

1.      Archivística y Archivos. Gestión y Administración. Uso de la tecnología y digitalización para la preservación del Patrimonio Documental y legislación comparada.

Coordinadores:
Carola Campos Lora (La Paz, Bolivia)

Stella Infante (Montevideo, Uruguay)

2.      Bibliotecología y Bibliotecas. Reflexiones teóricas y prácticas en torno a la gestión de la información y el patrimonio Documental Bibliográfico y la formación profesional.

Coordinadores:
Hugo Morales Bellido (La Paz, Bolivia)
María Nelly Gómez Ciro (Medellín, Colombia)

3.      Museología y Museos. Formación académica y actualización profesional de museólogos y personal a cargo de colecciones vulnerables de papel, libros, fotografías, pinturas, textiles y otras.

Coordinadores:
Sheila Beltrán López (Potosí, Bolivia)

Leonardo López Monroy (Ciudad de México, México)

4.      Conservación y Restauración en Bibliotecas, Archivos y Museos. Desastres (naturales), gestión de riesgos de colecciones vulnerables, biodeterioro y capacitación

Coordinadores:
Tatiana Suárez Patiño (La Paz, Bolivia)

Valeria Orlandini (Chavy Chase, EEUU)

5.      Numismática y su relación con los Archivos y Museos.
Daniel Bernardo Oropeza Alba

Arnaldo Cunietti (Argentina)


VI. MODALIDADES DE PARTICIPACIÓN

Se aceptarán los siguientes trabajos:

Ponencias

Las ponencias deberán versar sobre aspectos teóricos o prácticos, originales y pertinentes con el tema central y/o los ejes planteados en las Mesas Temáticas.

Informes institucionales

Los informes institucionales harán conocer el actual estado de desarrollo que han alcanzado, enfatizando el alcance y contenido de sus fondos documentales y colecciones, así como los servicios que prestan a la sociedad y a la comunidad de investigadores.

Carteles (afiches)

Los carteles (afiches) han de ser considerados como una experiencia en sí misma, destinada a motivar la reflexión de quien lo observa, por lo que deberá cuidar su atractivo visual y propósito para interesar al espectador.

Presentación de publicaciones

Se programará la presentación de libros y revistas que sean solicitados por los autores y/o editores, habilitándose espacios para la venta, si fuera el caso. Los interesados deberán comunicar su intención de presentar libros o revistas al Comité Organizador (Fabiola.nina@vicepresidencia.gob.bo). Para este fin se habilitarán espacios dentro de la programación del X EBAM para la presentación de publicaciones.

INSCRIPCIÓN

Los participantes nacionales y extranjeros deberán registrarse a través del formulario de inscripción que facilitarán los Coordinadores de las Mesas Temáticas.

En caso de desistir de su inscripción agradecemos informar a través del correo electrónico ebam@ebam.com.ar, indicando en el asunto del mismo “Baja de inscripción”, a los efectos de otorgar el lugar a otro participante.

La participación en el evento es libre y gratuita.

El X EBAM no otorga becas a participantes nacionales o extranjeros, los cuales deberán cubrir sus gastos de traslado, alojamiento y viáticos al evento.


COMITÉ ORGANIZADOR DEL X EBAM

Luis Oporto Ordóñez
Coordinador General

Fabiola Carla Nina López
Secretaria del X EBAM
70544106; 591-2-2142670

Jimena Vaca
Sistemas Informáticos del X EBAM
72562555

Coordinadores de las Mesas Temáticas

Carola Campos Lora
La Paz, Bolivia

Stella Infante
Montevideo, Uruguay

Hugo Morales Bellido
La Paz, Bolivia

María Nelly Gómez Ciro
Medellín, Colombia

Sheila Beltrán López
Potosí, Bolivia

Leonardo López Monroy
Ciudad de México, México

Tatiana Suárez Patiño
La Paz, Bolivia

Valeria Orlandini
Chavy Chase, EEUU

Daniel Bernardo Oropeza Alba
Potosí, Bolivia

Arnaldo Cunietti
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Carnaval de libertad

19.3.18 - 
Carnaval de libertad


Ciudad Vieja, Montevideo. 2018

Es febrero y el barrio lo sabe. No sólo porque es temporada alta y las callecitas de arquitectura ecléctica se pueblan de turistas locales y extranjeros intentando su parada gastronómica en el Mercado del Puerto, sino porque el clima que se respira es el de carnaval. Fiesta colectiva que en el Uruguay goza con ostentar el título de ser la de mayor duración en el mundo, exactamente cuarenta y cinco días.

Ahora bien, ¿qué unirá la Ciudad Vieja con el carnaval? Sin dudas, mil historias de mujeres y hombres que al sonar de tamboriles y canto de murga, encontraron una casa abierta a la memoria de esta expresión popular: el Museo del Carnaval de Montevideo  (MCM). Un espacio creado en 2006, que como bien expresan sus miembros es una puerta de entrada al espíritu del Uruguay.
MCM es la primer primera institución cultural uruguaya administrada bajo la forma de fideicomiso, un ente mixto del Estado,  constituido por la Intendencia de Montevideo, la Administración Nacional de Puertos y el Ministerio de Turismo y Deporte y el Ministerio de Educación y Cultura, con la administración de fondos de la Corporación Nacional para el Desarrollo.

FOTO 1. Museo del Carnaval. Rambla 25 de agosto de 1825 Nº 218, Montevideo.

El Museo del Carnaval auspicia entre sus objetivos el conservar y preservar  documentación y difusión de la tradición viva de la cultura popular uruguaya, impulsar y desarrollar actividades no convencionales que fortalezcan la idea de la preservación y construcción de la fiesta más allá de la realización artística e impulsar una programación de cultura y ocio, con una infraestructura de servicios que lo consoliden como un espacio de encuentro para la ciudadanía y los turistas, en el contexto del proceso de recuperación del casco histórico de Montevideo. Misión inevitable y necesaria para nuestros compatriotas orientales,que tienen el carnaval grabado a fuego en su ADN.
Fruto del sincretismo pagano y cristiano, con alta carga del universo cultural africano -y de otras inspiraciones-, el carnaval es síntesis y proyección de un modo de asumir la cotidianeidad, de repensar los modos de ser y estar como colectivo social, de expresar las alegrías y quebrantos de un mundo que parece condicionar toda manifestación que nazca del pueblo.

El MCM es uno de los pocos museos que por su tipología supo romper desde su génesis las tradicionales limitaciones que plantea la museología decimonónica en lo competente al adentro-afuera. El carnaval es espacio público: calle, plaza, rambla, pero también lo es privado: clubes/salas de ensayo, espacios de construcción de trajes, composición y proyección entre sus gestores. Lejos de querer delimitarlo entre las paredes de una sala, el Museo del Carnaval busca ser un espacio público más, donde el patrimonio intangible que manifiesta este festejo como trabajo colectivo de letristas, modistxs, artesanxs, músicxs, bailarinxs, goce de un espacio  de socialización nuevo a través de dichas memorias, inscriptas muchas veces en el cuerpo.
El museo opera como mediador clave de un territorio con cientos de actores -murgas, parodistas, humoristas, agrupaciones de candombe- para resignificar con ellos la fiesta del carnaval, y al mismo tiempo  repensar su rol como organización social, de y re construyendo sentidos al binomio adentro-afuera, pensándolo como caras de una misma moneda. Parte entera de un mismo patrimonio que desde 2009 fue declarado por UNESCO como expresión destacada de la humanidad.

FOTO 2. Tablado -escenario popular- del Museo del Carnaval. La escenografía 2018 fue realizada íntegramente por mujeres privadas de su libertad a través del programa “El carnaval y sus artes”.

El MCM desde su área de Relacionamiento con la Comunidad trabaja junto a 16 barrios de Montevideo. Articula con la Red de Escenarios Populares y la Red Metropolitana de Cultura Comunitaria, cárceles de Montevideo y alrededores. Desde diferentes acciones, proyectos y programas materializan postulados de la nueva museología, principalmente en aquellos que ponen en el centro a las personas. Desde el años 2016 el MCM gestiona el programa “El carnaval y sus artes”, como estrategia de vinculación con la Unidad Penitenciaria Femenina N°5 de la ciudad de Montevideo. Se trata de un programa llevado adelante por el Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y el Museo del Carnaval, con financiación del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (INEFOP), con la finalidad de promover el cumplimiento de los derechos culturales de las mujeres privadas de su libertad, a través de la formación integral, el desarrollo de capacidades y la valoración de la cultura del trabajo. De dicha articulación, el MCM realizó dentro del penal más diez talleres de formación en oficios propios del carnaval (vestuario, escenografía, maquillaje, entre otros) como posibilidad a las internas de acceder a su derecho a la cultura. Coordinado en su primer edición por talleristas del museo, las siguientes ediciones contaron con pasantes siendo un salto cualitativo a la institución  dado que lograron con las pasantías el refuerzo de los objetivos del programa y particularmente permitir a las  internas recluidas el trabajar e incluirse nuevamente en la sociedad, sentando antecedentes para su reinserción en un futuro cercano.

FOTO 3. Presentación del proyecto “El carnaval y sus artes” en el marco de la nueva exposición temporaria sobre las internas y su trabajo. Museo del Carnaval de Montevideo.  

FOTO 4. Exposición temporaria  “Con espíritu femenino: El Carnaval y sus artes”

El fruto de los talleres como trajes, maquillajes y escenografías trascendió los barrotes. Llegó al tablado del museo -un escenario popular montevideano, donde actúan murgas, humoristas y parodistas durante el carnaval-, permitiendo que  miles de personas durante las presentaciones musicales descubrieran otro modos de resignificar el patrimonio desde una institución pública como el MCM.
Dentro de las salas del museo se montó una exposición temporaria con el mismo nombre del programa: “El carnaval y sus artes”. En esta se expone -con la misma calidad museográfica que el resto del museo-  el trabajo de las internas de la unidad penitenciaria a través de fotografías, microrrelatos y objetos producidos en los talleres como vestidos y maquetas de escenografías realizadas durante la experiencia educativa en la cárcel. La decisión institucional de incluir esta exposición en el marco de la permanente del museo, la sutileza de su título y explicación -sin ningún golpe bajo ni ventas mediáticas- y la valoración de las mujeres, sus derechos y su fuerza trabajo en tanto espacios de construcción de libertad son claves.


FOTO 5. Taller de maquillaje en la Unidad Penitenciaria N°5 de Montevideo.

FOTO 6. Taller de escenografía.

FOTO 7. Taller de vestuario.

El difícil proceso de salida de la unidad penitenciaria para las ex internas es un sinuoso camino, plagado de restricciones materiales y simbólicas. El mandato enjuiciador social, que se refuerza directamente en la conocida institucionalización, deja escasas posibilidades a la (¿re?) inclusión de este sector de la comunidad.

Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos supo narrar Eduardo Galeano y este tangible deseo, aplica en esta historia. Parte del equipo del museo comparte el relato de  Viviana (29), una mujer que privada de su libertad desde hace diez años -y tras cumplir su sentencia en diciembre de 2017- volvió a caminar del otro lado del muro. Ella fue activa participante del proyecto del MCM en la unidad penitenciaria. Recorrió los diferentes talleres propuestos cargando de sentidos su quehacer, construyendo su libertad con la excusa del carnaval. Tal vez, jugando a otra realidad, se animó  a soñar con otros mundos posibles, con una realidad nueva por inventar. Durante enero de 2018, Viviana pudo trabajar para el Carro de las Figuras del Carnaval de la Intendencia de Montevideo, que abre el Desfile Inaugural y el de todos los Desfiles Barriales. Ella pudo cobrar por su trabajo a través de la Cooperativa de Artistas y Conexos con todos los aportes legales que como trabajadora le corresponden. Su certificado de paso por los talleres dentro de la unidad penitenciaria no es cualquier papel dentro de su recorrida. Fue un puerta abierta a un trabajo, a  una posibilidad para romper con los discursos deterministas que batieron profecías impuestas sobre su persona en la sociedad.

FOTO 8. Viviana Costa (29) junto a las producciones realizadas por ella y sus compañeras de la Unidad Penitenciaria N°5, expuestas en el Museo del Carnaval.

Cuando los museos pueden reconstruir su mirada sobre la otredad, los cambios sociales son inminentes. La clave está en reconocer el valor de estas micro revoluciones de lo cotidiano, gestadas desde un proyecto institucional y sostenidas con compromiso político por los equipos de trabajo.
El gran cantautor uruguayo Canario Luna, sobre el rol del letrista, dice no vayas a olvidarte que en lugar de tanto verso, cuantas veces el silencio es la voz de la verdad… Entonces, ¿podemos afirmar que ante tantas  historias silenciadas y verdaderas, ausentes en los museos, vale ejemplo del MCM como invitación a sacarlas del olvido? Como en el tablado de la vida, los museos debemos cambiarnos de traje y empezar, como Viviana, otra vez.


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Texto: Leonardo Casado, para ATM.
Fotos: Museo del Carnaval de Montevideo (Fotos 1 a 7) - Sitio web “Eme de Mujer” (Foto 8)
Agradecimientos: Alejandro Rubbo Sarralde -Director del MCM- y Gonzalo Alonso -Centro de Documentación e Investigación del MCN-
Contacto: Museo del Carnaval,  Rambla 25 de agosto de 1825 Nº 218, Montevideo.


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Unos relatos sobre el caminar por el Museu de Favela

14.3.18 - 

El MUF es todo esto de acá (y un poco más allá)
Sidney Silva Tartaruga nos recibe en la puerta del ascensor. El metro de Rio de Janeiro nos lleva a Mario De Souza Chagas y a mí, hasta esa puerta que luego, los tres juntos, cruzaremos para subir en ascensor (junto un hombre que custodia, sentado en una sillita) hasta una de las entradas de la Favela Cantagalo. Es el fin de los medios de transporte masivos. El resto es a tracción a sangre.
La favela se camina. El calor, el sol y los escalones estrechos son parte del día a día; cosas imposibles de zafar.

Sidney piensa, proyecta, gestiona el Museo de Favela, el MUF, ubicado a lo largo y ancho de las favelas Cantagalo, Pavão y Pavãozinho. Sidney dice ser su “director”; palabra que queda chica, limita su accionar. Sidney piensa y proyecta con otrxs; en primer lugar, con el grupo de mujeres que constituyen junto a él, ésta “organización no gubernamental privada de carácter comunitario”1 .
Rita de Cássia Santos Pinto es una de ellas, es periodista, residente de Cantagalo y es la “curadora de las memorias y acervos” en el MUF. Es, como describe la página web del museo, una “líder comunitaria actuante” que mientras, acompaña a un contingente de turistas extranjeros con su guía que habla en inglés, me ofrece un vaso de agua y me muestra –desplegando textiles- los tapices que forman parte del proyecto “Mujeres guerreras”. Rita los manipula y “custodia” con amor. Me cuenta parte del desarrollo del proyecto, el libro que escribió junto a otras mujeres2, notándose en sus gestos el orgullo que le da su trabajo.

Por su parte, Sidney me muestra las instalaciones de la sede que fue cedida por la Iglesia. Llegamos a una gran mesa donde me indica que ahí, se “cocina” el museo todos los días y donde la toma de decisiones dice no ser tarea fácil. Este museo no es para nada armonioso ni silencioso; por el contrario, los ruidos abundan: las corridas de niñxs que entran a jugar, las puertas que se abren y cierran al pasar, los golpes sobre esa mesa en una acalorada discusión. Todo eso convive junto a los disparos, que a lo lejos se hacen escuchar.
“El museo es todo esto”, dice Sidney en una de las tantas terrazas de Cantagalo (por eso hay que caminarlo). El museo son las casas, los comercios, las iglesias; son las fachadas pintadas por los artistas callejeros que forman la “Galería de Arte a Cielo Abierto” y, también son aquellas resquebrajadas y aquellas refaccionadas. El museo es la música que sale por las ventanas, es el olor a churrasquito y a basura en contenedores, es los sermones a viva voz de los evangelistas, es la panderata sonando, es el saber remontar un cometa, más allá de los techos. El MUF “busca alcanzar la extensión de su territorio – sede”3; un territorio que es vivo, cambiante, mutante, habitado cargado de sentidos y de disputas por esos sentidos.


El MUF tiene una misión clara: convertir los territorios en un “monumento cultural sobre los modos de vida en favela, con generación de trabajo y renta para moradores”4. El modo de pensar así un museo lo carga de vida; principalmente por partir del tiempo presente; de las condiciones de vida actuales, de la economía de los hogares, de los saberes, culturas, artes y creencias de sus moradores. La posibilidad de generar trabajo y redistribuir la riqueza generada en torno a él, entre lxs vecinxs; es parte de la visión a futuro.
Por eso, el MUF tiene claro que los canales de comunicación deben ser diversos y amplios tanto hacia adentro como hacia afuera de las comunidades, por ejemplo, desde su página web podes reservar el “Tour por la favela”. Esto puede dar lugar al debate y la discusión de cuál es el modo apropiado de hacer ese “tour” (si es que hay uno), preguntarnos sobre los intereses que un turista tiene para hacerlo, cómo se predispone al realizarlo, qué es lo que busca, qué es lo que encuentra y qué se lleva de él. En definitiva, ¿qué nos impulsa reservarlo? ¿Desde dónde nos movemos para hacerlo? ¿Desde el exotismo; el fetichismo por lo excluido socialmente? ¿O desde el respeto y dignidad que supone todo modo de vida, posible de ser interpretado desde la escucha atenta, la observación y el aprendizaje?
De cualquier manera, las visitas al MUF son fundamentales para las favelas y sus moradorxs; es un modo de re-vincular esos territorios a la ciudad -de la cual son parte, pero que a la vez, los expulsa- y un modo efectivo de contar con fondos para continuar con sus proyectos territoriales, con su visión. Así, se proyectan “jardines verdes” en aquellos espacios intersticios entre escaleras, pasillos y casas; talleres con niñxs y mujeres; investigaciones en torno a las historias y memorias de lxs moradorxs; el diseño y producción de exposiciones temporarias o la edición de un libro.

El MUF son los vecinos y vecinas.
Una casa se abre y una persona te recibe, conversa con vos, se ríe y comparte su cerveza helada. Esa situación me hace pensar que la “alegría brasilera” (tan famosa mundialmente) es ese exacto momento; es el rostro de cada unx de lxs vecinxs, son sus charlas y risas.

La idea de extensión territorial es concreta: una vecina me recibe y me convida una cerveza. Saludo a su familia y charlamos de su trabajo para el museo. Todas esas imágenes generadas en un momento, suelen ser solapadas por aquellas de armas de guerra y paquetes de drogas, narcos y policías; difundidas masivamente por los medios de comunicación.
Agradezco el trago y continúo la caminata con Sidney. Los pasillos vuelven a estar presentes junto con el calor y la humedad, el aire se torna denso, las personas salen de sus casas reuniéndose en ellos, pido permiso para esquivarlos y lxs niñxs remontan cometas y vigilan; ríen y controlan, a la vez.


Llegamos al “Corredor de la fama de talentos de la comunidad” donde sobre las paredes y, pintados por graffiteros de la comunidad, se encuentran vecinxs que se han destacado en artes y deportes. Entre ellos, descubro a Sidney, pero no está allí por el MUF sino por la capoeira. Sidney es bailarín y profesor y eso lo supe, antes de llegar, al escuchar a un chico diciéndole “¡Hola profesor!”

El MUF son los morros.
El MUF es también aquello que se considera “lo natural” que rodea y contiene a las favelas. Subimos un morro áspero, con escasa vegetación donde nos quedamos mirando la ciudad; Rio de Janeiro parece un tanto ajena. Sin embargo, los límites con la zona baja, altamente urbanizada, no son tan impenetrables (como algunos pretenden que sean) con aquella zona alta que asciende pegada al morro, redibujando su figura. Casas de seis o siete pisos, se mezclan con algunas edificaciones más consolidadas hechas por el Estado, para vecinos que han sufrido situaciones de derrumbe.
Ambos miramos el paisaje, en silencio. Sidney parece que lo compone en su cabeza, imaginándolo, creando tal vez un paisaje futuro, un poco más justo donde el MUF sea parte, bien anclado a esos morros.
Este año, el museo cumple diez años y, mientras saco fotografías panorámicas, pienso en qué implica para un museo así, cumplirlos. Tal vez definirse como un museo vivo, de construcción permanente, tener una visión clara hacia dónde ir, de proyectos articulados con otrxs (museos, universidades, profesionales, agrupaciones, secretarias estatales), de redes y asociaciones que sostienen el trabajo, haga que todo sea compartido y celebrado con alegría, de manera colectiva.

Son diez años de vida para este proyecto de museología social que apuesta a poner en valor y en circulación todos los rincones de las favelas y sus rostros; impulsando tiempos y espacios de ciudadanía para sus moradores.
El MUF es, en definitiva, un lugar de ser y estar en el mundo, posible.

Julieta Rausch, Museóloga.
Bahía Blanca, Argentina.

Agradezco a Sidney Tartaruga la caminata del domingo 21 de enero del 2018 y las conversaciones pausadas que me permitieron comprenderle.
Agradezco al maestro Mario Chagas por ser el puente de tal experiencia.
1 Extraído de página oficial: www.museudefavela.org
2 Histórias de vida e Memória Social. 2016, Museu de Favela.
3 Extraído de página oficial: www.museudefavela.org
4 Ídem.



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Carta de la Red Paleontológica Pampeana a las autoridades de aplicación de la Ley Nacional N° 25.743/03

6.3.18 - 
A las autoridades de aplicación de la Ley Nacional N°25.743/03 nacionales, provinciales y municipales y legisladores de todos los niveles del Estado:

Nos dirigimos a Uds. para manifestarles que el día 15 y 16 de septiembre de 2017 se desarrollaron las IV Jornadas Paleontológicas del Centro en la ciudad de General Belgrano (provincia de Buenos Aires). Desde hace 10 años, profesionales, aficionados, instituciones educativas, museos, estudiantes y representantes de distintos niveles del Estado, interesados en la preservación del patrimonio arqueológico y paleontológico de la región pampeana, venimos reflexionando acerca de las políticas públicas relacionadas a este tema. Estos encuentros nos llevaron a fortalecer lazos interinstitucionales e interpersonales, que dan forma a una red no formal denominada Red Paleontológica Pampeana, que en muchos casos resuelve situaciones en las que se encuentran ausentes las autoridades responsables de la aplicación de la Ley Nacional N°25.743/03.

Este colectivo de actores entendemos que el Patrimonio:
  • Es presente, pasado y futuro, es polisémico, es identidad individual y colectiva, es experiencia, es construcción social comunitaria, es la conservación y la comunicación de la misma.
  • Es todo aquello que un grupo ha heredado de sus antepasados o que produjo en el pasado y/o presente y que representa un valor para ellos. Aquello que se recrea en la memoria, los recuerdos que van tejiendo la identificación y el arraigo.
  • Es eso que moviliza el sentimiento de pertenecer, es tener una red (la cultura) que nos sostiene como sujetos sociales.
  • Es un proceso que se inicia a partir de hechos u objetos que son los disparadores, que despiertan interés. Las personas se involucran, participan, intervienen y cuando esto sucede en colectivo, los objetos o hechos dejan de ser el foco de atención, y el espacio de encuentro se vuelve significativo, allí donde se comparten sensaciones, opiniones, gustos, deseos, vivencias. Se genera una interconexión/interrelación entre las personas, en el que las distintas generaciones, los vínculos familiares, relaciones entre vecinos, afinidades políticas, religión, rol social pasan a un plano menor, y se logra un enlace emocional. Alcanzar el “estado de RED PALEONTOLÓGICA PAMPEANA patrimonio” es lograr un estado de “conciencia social” en ese encuentro, que deviene por sentirse parte de una historia, y lo sostiene en el tiempo.
  • Es “algo” (físico, abstracto, intangible, cuantificable, o no) que se simboliza y se le asigna un valor y ese valor es designado dentro de un marco social, en un contexto histórico (tiempo) y en una localización (espacio). Por tanto, este carácter de patrimonialización de ese “algo” puede ser modificado a través del tiempo y según el contexto, no todo tiene el mismo valor en diferente tiempo-espacio-marco social.
  • No se define de una vez y para siempre, se le asigna un “valor patrimonial”, de manera individual o grupal, y en ese proceso de valoración debemos tener en cuenta que hay disputas de poder.
  • Es el instante mismo en que un individuo se reconoce en el mundo, como parte de una historia y puede desarrollarse con conocimientos y saberes en la interacción con otros: “…entonces yo también soy parte de la historia”. El desafío consiste en combinarlos con procesos creativos del presente.
Pretendemos que esta mirada sea tenida en cuenta en la aplicación de la Ley Nacional N°25.743/03, en todo el territorio de la región pampeana y proponemos que las provincias que no cuenten con legislación propia inicien un proceso de construcción de las mismas en el marco de la Ley Nacional, incorporando todas las voces de los actores que cotidianamente realizamos acciones de preservación del patrimonio arqueológico y paleontológico en el territorio.
Además de lo que la Ley considera como patrimonio arqueológico y paleontológico, entendemos que el conjunto de elementos tangibles e intangibles que nos brindan información del pasado del territorio en el que habitamos cobra un significado de identidad, que nos moviliza a profundizar en su conocimiento, conservarlo y compartirlo. En el patrimonio arqueológico, por ejemplo, podemos encontrar diversas formas sociales, estilos de vida, costumbres y necesidades en función del ambiente.
En el patrimonio paleontológico, podemos descubrir y acercarnos al pasado desde los procesos biológicos. El acceso a esta información nos moviliza nos sensibiliza y despierta emociones estrechamente ligadas a lo atávico que de alguna forma nos ancla al espacio presente. Esto que es de todos y de nadie en particular debe ser tratado políticamente de manera muy cuidadosa. Es así que en las últimas jornadas hemos acordado colectivamente algunas propuestas que se sugieren a continuación.
Sugerencias:
  • Los permisos de concesión de área deberían ser otorgados a titulares de proyectos de investigación que cuenten con el título habilitante que demuestren antecedentes mínimos y necesarios para dirigir un equipo de trabajo.
  • El personal de las autoridades de aplicación de la Ley no podrán tener concesiones de área a su cargo, resultando esto en una grave incompatibilidad ética.
  • El equipo de trabajo del proyecto de investigación puede estar integrado por profesionales y aficionados.
  • Que los proyectos de investigación se encarguen de gestionar los rescates dentro de su área concesionada.
  • Los permisos de rescate de restos arqueológicos o paleontológicos que se encuentren en situación de riesgo de pérdida, deberían poder ser otorgados a instituciones (Museos, institutos de investigación, universidades) que puedan actuar de forma inmediata.
  • Las autoridades de aplicación de la Ley Nac. 25.743/03 deberían brindar capacitaciones de trabajos de extracción y rescate de restos para personal de museos y aficionados locales.
  • En casos de pedido de concesión de áreas coincidentes, se propiciará el trabajo en conjunto convocando a los equipos solicitantes a reuniones de acuerdo donde la autoridad de aplicación de la Ley oficiara de mediadora y encargada de elaborar las pautas de trabajo en el área. - Avanzar definitivamente en el registro de colecciones garantizando el acceso público, ya sea que estas se encuentren en manos de profesionales o aficionados, y las autoridades de aplicación de la Ley destinarán recursos humanos y económicos para estas tareas.
  • Las autoridades de aplicación de la Ley deberían contar con programas de financiamiento en investigación y/o rescates de bienes arqueológicos y paleontológicos. Sin otro particular, quedamos a su entera disposición para seguir construyendo ciudadanía desde la disciplina que elegimos como vocación.

Saludos cordiales.


Miembros de la Red Paleontológica Pampeana


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