Nota en La Nación: Cándido López

26.1.09 - 

La serie completa de batallas del pintor argentino Cándido López es un tesoro que resguarda el Museo Histórico Nacional. Así lo consideró su director, José Antonio Pérez Gollán, quien señaló: "Cándido López pone énfasis en una forma de mirar los hechos históricos que es muy fotográfica, lo que habla de su origen como daguerrotipista. Además, las obras presentan un horizonte bajo y un despliegue del paisaje".
Pérez Gollán indicó que las obras describen la guerra moderna, de trinchera, en la cual es importante el cruce de los ríos y la vida de campamento. El pintor, que vivió entre 1840 y 1902, eligió un formato poco usual para narrar las batallas, de telas muy horizontales, lo cual le permitía narrar en detalle múltiples acciones y describir, a su vez, los escenarios naturales en que transcurrían los episodios. La serie está integrada por 33 obras.

18 de enero de 2009

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1091049
Producción y textos: Laura Casanovas
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CIDOC 2009 - Documentación Siglo XXI: preservando y conectando la información de los bienes culturales

6.1.09 - 
Organización: Centro de Documentación de Bienes Patrimoniales,
Subdirección de Museos, Archivos y Bibliotecas – Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos
Fecha: Desde 27 de Septiembre al 1º de Octubre 2009
Lugar: Centro Patrimonial Recoleta Domínica
Santiago, Chile

Las Conferencias CIDOC 2009 se enfocarán en temas importantes para la conectividad de la
información de bienes culturales, que aun no ha sido resuelto.

Los especialistas de museos e investigadores saben que la documentación de colecciones es
una forma efectiva de preservar los benes culturales y toda la información que relaciona el objeto con ella.

El desafío es para que los especialistas de museos puedan incluir y conectar la información de otras instituciones en la documetación de los objetos que investigan y custodian: museos,
iglesias, consejos de monumentos y otras instituciones culturales.

En que medida estas iniciativas de documentación, relacionados con proyectos
gubernamentales, pueden articular la información de diferentes tipologías de bienes culturales;
esto es un desafío que se enfrenta en el Siglo XXI.


Contacto: lnagel@cdbp.cl
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XII Jornadas Interescuelas-Departamentos de Historia: La fotografía como documento para la historia


28, 29, 30 y 31 de octubre de 2009

Universidad Nacional del Comahue
Facultad de Humanidades
Centro Regional Universitario Bariloche
Provincia de Río Negro. ARGENTINA
Informes: Tel. 54 – 299 – 4490391.

Coordinadoras:

Verónica Tell (Fac.de Arquitectura, Diseño y Urbanismo y FFyL-UBA); veronicatell@gmail.com
Inés Yujnovsky(Colegio de México, Escuela Arg. de Fotografía) inesky@hotmail.com

En los últimos años los historiadores y las historiadoras han reconocido globalmente el valor de las imágenes como fuentes para el conocimiento de la historia y, paralelamente, la necesidad de una aproximación metodológica particular. Esta mesa procura analizar y debatir diversas formas de acercamiento a los cruces entre fotografía e historia.
Se convoca, por un lado, a investigadores que realicen aportes críticos y metodológicos en relación con la imagen fotográfica como documento para la investigación y, por otra parte, a aquellos que trabajen con estudios de caso y se acerquen tanto a la historia desde la fotografía como a las imágenes desde la investigación historiográfica.
El propósito es que las ponencias puedan funcionar como perspectivas o enfoques críticos que contribuyan a una comprensión interdisciplinaria respecto de los usos de la fotografía, buscando integrar en el campo de la historia investigaciones originadas en ámbitos disciplinares como la historia del arte o la sociología. La propuesta sobre una reflexión en torno a esta temática está dirigida tanto a historiadores que consideren las producciones fotográficas como fuentes o ejes para sus análisis como a investigadores de otras áreas que desarrollan sus pesquisas a partir de perspectivas históricas.
Objetivos: 1) Conocer y colaborar en la difusión de investigaciones en curso o concluidas que aborden los cruces entre fotografía e historia. 2)Impulsar la discusión sobre los abordajes metodológicos que se aplican para estudiar la fotografía como documento para la historia. 3)Incentivar el debate entre investigadores de diferentes áreas que trabajen sobre la fotografía como documento para la historia y promover los cruces interdisciplinarios. 4) Analizar la historicidad de los modos de mirar y los diversos mecanismos de construcción visual asociados con las formas fotográficas. 5) Analizar el papel de los dispositivos fotográficos en sus diversas utilizaciones culturales y políticas. 6) Fomentar la reflexión sobre el valor específico de la fotografía como documento para la investigación histórica. 7) Reflexionar sobre las posibilidades que ofrece el análisis de la fotografía en tanto campo de la cultura visual en la educación.

Presentación de resúmenes: Hasta el 10 de marzo de 2009
Criterios de presentación: Los resúmenes tendrán un mínimo de 350 y un máximo de 400 palabras, y deberán contener los planteos problemáticos del tema a desarrollar.

Los resúmenes serán enviados a los coordinadores de la Mesa y a la organización general de las Interescuelas: jih2009@uncoma.edu.ar.

El tipo de letra requerida será Times New Roman, tamaño 12, interlineado de 1, 5.
Presentación de ponencias: Hasta el 29 de junio de 2009.
Criterios de presentación: Las ponencias deberán reunir un total de 40000 caracteres, en letra Times New Roman, tamaño 12, interlineado de 1,5. Las citas a pie de página, con la misma letra y en tamaño 10

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Situación del Museo del Cine: Nota en Página12



Por Mariano Kairuz La suerte del patrimonio fílmico nacional ha estado históricamente atada a la absoluta desidia oficial. Ahora, sobre un panorama tradicionalmente crítico, surge un nuevo grito de alerta: días atrás, los trabajadores del Museo del Cine de la ciudad de Buenos Aires pusieron en circulación un urgente e-mail destinado a llamar la atención sobre “el futuro incierto (de la institución)”, la “extrema precariedad del edificio transitorio” al que fueron destinados y, consecuentemente, el peligro de “deterioro irreversible del patrimonio”. “No se garantizan” señala el e-mail, “las condiciones de seguridad más elementales y las filtraciones e inundaciones en baños y escaleras son cotidianas”. Fundado hace casi 36 años a partir de la donación de una enorme colección de máquinas y fotos de cine hecha a la Municipalidad por la viuda del historiador Pablo C. Ducrós Hicken (1903-1969), el Museo se ha dedicado, siempre en condiciones de infraestructura insuficientes, a la preservación y difusión del acervo audiovisual argentino, a la asistencia a estudiantes e investigadores, a la provisión de material de archivo a cineastas para numerosas producciones. Tiene a su cargo más de tres mil películas; 12 mil latas correspondientes a cuatro décadas del noticiero Sucesos Argentinos; otras tantas de noticieros de canal 9; 4 mil libros, guiones, 100 mil recortes de diarios, y miles de afiches, bocetos, documentos de censura, piezas de vestuario, maquetas y cámaras legendarias. También se constituyó en un espacio para ciclos, y edita la revista La mirada cautiva. Pero todo esto no fue suficiente para que las autoridades de la Ciudad evitaran siquiera su desarraigo asignándole un espacio físico firme, y desde su instalación original en el Centro Cultural San Martín en 1972, hasta el ‘98, cuando recaló en Defensa 1220 en San Telmo, a la vuelta del Museo de Arte Moderno, el Museo vivió un largo peregrinaje, pasando por cinco mudanzas. Su situación se complicó aún más en el 2005, cuando sus colecciones y sus empleados fueron trasladados a un edificio alquilado al Correo en Barracas. La mudanza era transitoria, se dijo entonces, y debía durar dos años, plazo estipulado para la ambiciosa obra conocida como Proyecto Polo Sur Cultural, que prometía grandes ventajas edilicias conjuntas para ambos museos (el del Cine y el Mamba). “Es una obra muy importante”, dice David Blaustein, director del Museo del Cine desde el 2000, “porque implica tres salas de proyección, la construcción de bodegas nuevas, y duplicar las posibilidades de exposición, entre otras cosas”. Pero una infinidad de idas y vueltas desde la licitación original del proyecto más de 5 años atrás –la caída del crédito de BID con que se iba a financiar originalmente la obra; problemas en la licitación, que ganó la constructora Bricons; la devaluación y consecuente refinanciación con fondos públicos; la destitución de Ibarra–, demoraron los inicios de la construcción hasta enero del 2007. “Y entonces ganó Macri –explica Blaustein–, y luego Bricons no llegó a un acuerdo con la Ciudad acerca de unas nuevas modificaciones al proyecto que implicaban un nuevo presupuesto. Y suspendió la obra, realizando incluso un gesto muy fuerte al desmontar el obrador y llevarse a su gente. La molestia manifestada por el personal del Museo es legítima, porque ve postergada su salida de un edificio que no está preparado para albergar un archivo. Pero lo cierto es que mientras tanto se hace todo lo posible para que las colecciones estén más o menos bien. La cineteca y el centro de documentación siguen funcionando, atendiendo al menos a la gente más urgida; y buscamos lugares alternativos para programar los ciclos de cine, como lo hicimos en el Colegio de Abogados, en la Legislatura o en la UBA. Y mientras el personal procede con la campaña de prensa, yo intento sensibilizar a los legisladores del macrismo y de Telerman para que el seguimiento de la obra sea lo más estricto posible y preparo con la Asociación de Amigos del Museo un recurso de amparo. El tema central es el reinicio de la obra: el temor es que si esperamos a diciembre, pasamos automáticamente a marzo.” Consultado por Radar, Fernando Martín Peña –coleccionista e historiador, director de programación del Malba, y miembro de Aprocinain, la Asociación de Apoyo al Patrimonio Audiovisual– señala que la situación excede a la coyuntura del Museo: “Decir que todo se pierde porque está mal conservado sería un error: todo lo que tenemos los coleccionistas privados también está mal conservado; no existe en la Argentina prácticamente ningún depósito ni público ni privado con temperatura y humedad controladas como se debe. El Museo no es una excepción sino parte de la regla; no tiene sus películas en estado catastrófico sino que participa de un estado de cosas que es catastrófico en sí mismo, que es el no tener una política de Estado orientada a la conservación. Hay que cuidar el fílmico, que (a diferencia del soporte digital) ya se sabe que si se cuida bien aguanta cien años; todo lo demás son soluciones ficticias. En estas condiciones, Blaustein hizo por el Museo lo que no hizo nadie: mandó a capacitar gente para la preservación, armó una asociación de amigos, consiguió que los distribuidores independientes no destruyeran todas sus copias, logró inscribirlo en la Federación Internacional de Archivos de Films. Pero la única verdadera solución para el problema de la preservación es invertir dinero en el largo plazo, y como es algo que no rinde réditos políticos ni económicos en el corto plazo, a ningún político le interesa”. Y si el problema es de larga data, la situación del Museo corre ahora el riesgo de terminar de volverse invisible al público general: “Ya pasaba de antes que si un documentalista va al Museo a buscar un material y hay que decirle ‘no existe, había pero se perdió’, queda como algo medio secreto, porque el tipo termina haciendo el documental sin las imágenes que necesitaba”, dice Peña. “La biblioteca del Museo siempre había abierto sus puertas al público, incluso cuando estaban en la sede de la calle Sarmiento, que se caía a pedazos. Pero en los últimos dos años hubo mucha gente que ya no pudo consultar un montón de cosas. Quitarle la posibilidad de mantener la atención permanente al público, su presencia en la vida cultural cotidiana, es un crimen, y les da la una excusa a los que vengan después para que digan ‘el Museo tiene un problema de gestión porque no ocupa ningún lugar en la sociedad’. Si no lo ocupa es porque desde la Ciudad no lo dejaron. El problema no es de gestión sino de presupuesto.” Museo del Cine (sede provisoria): José Salmún Feijoo 555 4303-2882/2883 museodelcinedb@yahoo.com.ar Adhesiones a: museoenpeligro@yahoo.com.ar
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El Museo del Cine en peligro


El "Ducrós C. Hicken" es el único Museo de Cine Nacional.
Sus trabajadores se ocupan de investigar, preservar, restaurar y exhibir el patrimonio de la historia del Cine Argentino. Cuidamos colecciones de inmenso valor: miles de films, vestuario, archivo gráfico, equipos de cine como el histórico cinematógrafo "Lumiére" o afiches originales como el de “La Guerra Gaucha”.

El Museo del Cine pertenece al Gobierno de la Ciudad, se ubica sobre la calle Defensa 1220 y diariamente abre sus puertas a investigadores, docentes, estudiantes y jubilados. Luego de varios años sin ningún tipo de mantenimiento edilicio, el GCBA planifica una obra que duraría “2 años” según el contrato público firmado, el gobierno procede a cerrar el Museo, en octubre de 2005 traslada transitoriamente las coleciones y los trabajadores a un edificio en la calle Feijoo 555.

El edificio transitorio se encuentra en situación de extrema precariedad. No se garantizan las condiciones de seguridad más elementales y donde las filtraciones e inundaciones en baños y escaleras son cotidianas. El estado calamitoso de dicho edificio fue reconocido por la Defensoría del Pueblo en su resolución nº 3565/06.

La mayoría del personal del Museo trabaja en condiciones de precariedad laboral, sin estabilidad y con salarios que no superan la línea de la pobreza. Pese a esta situación, la enorme conciencia sobre el valor patrimonial hace que los trabajadores dejen sus herramientas y su propia salud en defensa del Museo.
Resulta alarmante la parálisis de la obra del Museo cuya culminación estaba prevista para octubre de este año. A esto se adiciona la repentina crisis presupuestaria del GCBA que hace presuponer la continuidad indefinida de nuestras tareas en este edificio.

Alertamos sobre el futuro incierto del Museo del Cine. Esta situación implica el deterioro irreversible del patrimonio y acentúa la precariedad laboral.

De continuar esta situación, el Museo del Cine corre el riesgo de desaparecer.
Llamamos a toda la comunidad a pronunciarse por:

REAPERTURA INMEDIATA DEL MUSEO DEL CINE

PASE A PLANTA DE SUS TRABAJADORES

UN MUSEO DEL CINE ABIERTO A LA COMUNIDAD

Envíen sus adhesiones y pronunciamientos a museoenpeligro@yahoo.com.ar
www.museodelcinenacional.blogspot.com
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La banda que saquea nuestro patrimonio

13.12.08 - 

Fuente: http://adncultura.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1079669&origen=4ta&toi=-1&pid=

Se descubrió que los tres ladrones que robaron más de 500 piezas de museos, entre ellas, el reloj del Belgrano, son los mismos que se llevaron la lapicera de oro de la Casa Rosada

Por Paz Rodríguez Niell
LA NACION

La banda de ladrones de museos más importante de los últimos tiempos está acusada de haber sido autora de un nuevo golpe: el robo de la lapicera de oro que perteneció al ex presidente Roberto Ortiz y desapareció hace tres meses, a plena luz del día, de un salón de la Casa Rosada.

Los tres acusados –dos hermanos y el hijo de uno de ellos– están presos. El juez federal Daniel Rafecas los procesó por haber entrado en cinco galerías, haber robado al menos 569 piezas y haberse llevado una joya invaluable, el reloj de bolsillo de oro que el rey Jorge III, de Inglaterra, le había regalado a Manuel Belgrano.

Cuando los investigadores que descubrieron esta banda se enteraron del robo de la lapicera, sospecharon de inmediato que podían ser los mismos autores. Rafecas reactivó la causa y pidió los videos de seguridad del museo de la Casa Rosada.

Revisó las cintas del 30 de agosto, el día que se denunció el robo, y no encontró nada. Entonces, se dio cuenta de que la lapicera había desaparecido dos días antes de que los guardias del museo lo advirtieran. Un funcionario con acceso a la causa relató a LA NACION que en la grabación del 28 de agosto apareció lo que el juez estaba buscando: dos hombres idénticos a los que había detenido por los otros robos.

Mientras la causa avanza, el reloj de Belgrano y la lapicera de Ortiz siguen sin aparecer.

La supuesta banda responsable de eso está integrada por los hermanos Jorge y Nazareno Baldo, y por el hijo de este último, Nazareno Ariel. Los tres están procesados por asociación ilícita en concurso real con diferentes robos que se les imputaron en concreto. Cumplen prisión preventiva desde hace más de seis meses en la cárcel de Devoto.

La historia de la causa

Este expediente comenzó con uno de los casos, el robo de una colección de monedas valuada en más de un millón de pesos, que se exhibía en el Museo Histórico y Numismático del Banco Nación.

Cuando el juez dio con los acusados de este hecho sospechó que podían ser los autores de una serie de golpes a museos que se sucedieron, con pocas semanas de diferencia, en la segunda mitad del año pasado. Así, la causa fue creciendo.

El primero de los casos que se acumuló fue el Museo Histórico Nacional, en Defensa 1600, donde estaba el reloj de Belgrano. El robo fue el 30 de junio de 2007 y quedó registrado en las cámaras de seguridad de la galería. La Justicia tenía en su poder el video desde el año pasado, pero no sabía quiénes eran los dos hombres, uno joven y el otro mayor, que aparecían robando ni cómo dar con ellos.

Fuentes judiciales relataron que cuando Rafecas vio la cinta identificó de inmediato a Jorge y Nazareno Ariel Baldo. El caso del Museo Histórico, que parecía lejos de resolverse, tuvo entonces un avance inesperado.

El segundo golpe que se le adjudica a la banda de los Baldo fue el 12 de septiembre pasado en el Museo Histórico Sarmiento, en Juramento 2180. Dos hombres se mezclaron con la gente que participaba de una visita guiada y uno de ellos se detuvo frente a una vitrina con libros, tinteros, abanicos, medallas y cortapapeles. Mientras su compañero oficiaba de "campana", intentó abrir la vitrina con un destornillador.

Este robo se frustró porque los guardias vieron lo que pasaba por el sistema de video. Los ladrones escaparon, pero una vez más quedaron filmados. "Las imágenes de los rostros de los imputados fueron obtenidas en primer plano, con lo cual esa nitidez y claridad los incriminan de manera prácticamente irrefutable", afirmó el juez en su fallo. Su conclusión fue, de nuevo, que eran Nazareno Ariel Baldo y su tío Jorge.

Tres semanas más tarde, en el Museo Isaac Fernández Blanco (Suipacha 1422) se robaron cuatro pequeños medallones de 1850. En este caso, como en los anteriores, la policía reconoció en la filmación del museo a Jorge y a Nazareno Ariel Baldo. Y se encontraron en el lugar huellas dactilares.

A ambos acusados Rafecas los procesó por otro robo más: el del Museo Evita (Lafinur 2988). Los ladrones se llevaron de la sala Renunciamiento cuatro condecoraciones y también quedaron filmados.

Pero eso no es todo. El juez cree que la misma banda puede haber cometido otros dos hechos similares: un robo en el Museo Etnográfico Juan Bautista Ambrosetti y otro en el Museo Naval de la Nación, en Tigre, de donde fueron sustraídas dos condecoraciones otorgadas al Almirante Domecq García, entre otras piezas. El modus operandi fue el mismo, pero en estos casos no hubo filmaciones ni huellas dactilares. Por eso, con respecto a estos robos Rafecas dictó la falta de mérito de los acusados y dispuso seguir investigando.
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